Tanto la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México, como la FIFA, estiman la llegada de 5.5 millones de turistasdurante el Mundial

OPINIÓN viernes, 21 de noviembre de 2025

México vivirá un acontecimiento histórico en 2026: será el primer país en fungir por tercera ocasión como sede de la Copa Mundial de la FIFA. Se trata de un evento que moviliza emociones, inversión y millones de visitantes. Y como sector turístico ampliado —hoteles, viviendas turísticas, restaurantes, transporte y sitios culturales— tenemos la responsabilidad compartida de demostrar que la capital del país está preparada para recibir a todas y todos.

Tanto la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México, como la FIFA, estiman la llegada de 5.5 millones de turistasdurante el Mundial. En otras palabras, en un solo mes se concentrará el equivalente al 37% del turismo anual de la capital. Este porcentaje da dimensión al desafío logístico que enfrentaremos como ciudad.

Ante estas previsiones, el sector hotelero ha señalado que se encuentra preparado para atender la demanda, con 63,000 habitaciones distribuidas en más de 700 hoteles. Sin embargo, estas cifras no coinciden con los estándares y números establecidos por la propia FIFA en sus criterios para la Ciudad de México.

De acuerdo con información de la Secretaría de Turismo de la CDMX, la orbe cuenta con 62,279 habitaciones de hotel. No obstante, para efectos del Mundial únicamente se consideran válidas aquellas de 3, 4 y 5 estrellas. Bajo ese criterio, la CDMX cuenta con poco más de 44,200 habitaciones. Si estas habitaciones tuvieran que hacer frente por sí solas a la demanda esperada, cada habitación tendría que hospedar a 125 turistas.

Desde luego, la estrategia de habilitar moteles como hoteles no representa una alternativa viable ni digna, y está lejos de corresponder a los estándares de calidad que los turistas están acostumbrados a recibir de nuestro país. En este sentido, la FIFA ha reconocido otras formas de alojamiento, entre ellas el hospedaje ofrecido por las viviendas turísticas —bajo el nombre Hospitality Hotel— como una alternativa accesible, segura y necesaria.

La hotelería es, y seguirá siendo, el pilar central del alojamiento en la capital. Las viviendas turísticas no competimos con los hoteles: los complementamos. En un evento de esta magnitud, la ciudad necesita sumar capacidades. Las viviendas turísticas permiten absorber picos de demanda sin desplazar al sector hotelero ni alterar sus tarifas y, al mismo tiempo, distribuyen el beneficio económico hacia colonias, comercios y servicios que no siempre forman parte del circuito turístico tradicional.

De hecho, el propio Fondo Mixto de Promoción Turística ha señalado que la recaudación del impuesto al hospedaje crecerá conforme aumenten la llegada de turistas y las tarifas promedio, lo cual ya se observó con un incremento del 17% entre enero y septiembre de 2025, previo al Mundial. Esto confirma que un ecosistema de alojamiento diversificado no solo convive: fortalece la recaudación, la promoción y la competitividad.

Además, una vivienda turística regulada genera derrama directa en tiendas, transporte local, mercados, cafés y pequeños negocios de barrio. La Secretaría de Turismo ha subrayado la relevancia de lo local en la experiencia del Mundial, al afirmar que este evento debe vivirse en toda la ciudad —en sus calles, plazas y barrios— y no únicamente en las zonas más conocidas y corredores turísticos tradicionales. Ese es precisamente el aporte de las viviendas turísticas: amplían el mapa del visitante, distribuyen los flujos y permiten el turismo comunitario en la ciudad.

Frente a este panorama, en AMVITUR tenemos claro que el Mundial no es un reto entre sectores, sino un desafío para la ciudad en su conjunto. Los hoteles no pueden ni deben enfrentar solos una demanda extraordinaria; tampoco las viviendas turísticas pretenden sustituir la experiencia, el servicio y la infraestructura que distinguen a la hotelería de Ciudad de México. La mejor solución es trabajar de manera colaborativa y coordinada.

La organización de un Mundial implica una inversión pública considerable —cientos de millones de pesos provenientes de los contribuyentes— y, por consiguiente, sus beneficios deben distribuirse de manera equitativa en toda la ciudad. Es fundamental evitar que la derrama económica se concentre únicamente en un segmento del sector turístico, particularmente aquel donde predominan grandes cadenas internacionales y cuya inversión local ha sido históricamente limitada. En consonancia con el espíritu comunitario de las viviendas turísticas, la actividad que generará el torneo puede potenciar a microemprendimientos, operadores profesionales y, especialmente, a familias y personas de la tercera edad que participan en este modelo. De esta forma, la colaboración entre todos los actores no solo atiende la demanda extraordinaria, sino que también amplía el alcance social y económico del evento.

Hoteles y viviendas turísticas somos dos expresiones distintas del mismo propósito: ofrecer a cada visitante una experiencia memorable, segura y bien organizada. Si actuamos como aliados —coordinados, formales, complementarios— el Mundial 2026 dejará un legado positivo, sostenible y duradero para la capital: mayor derrama económica, mejor percepción internacional, más oportunidades para familias y negocios locales, y una ciudad que demuestra una vez más estar a la altura de los grandes escenarios globales.

En AMVITUR estamos convencidos de que el turismo es más fuerte cuando se construye desde la cooperación. El Mundial será la gran prueba de ello. Y si la Ciudad de México ha brillado dos veces ante los ojos del mundo, esta tercera será la mejor.

Por Sean Cázares Ahearne
Director General de la Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas

Publicado en El Heraldo de México