Con esa convicción, desde la Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas (AMVITUR) presentamos una propuesta al Plan General de Desarrollo 2025–2045

La Ciudad de México es una de las grandes capitales del turismo urbano en el mundo; una metrópoli que en el periodo de enero a noviembre de 2025 recibió a más de 15 millones de visitantes, quienes recorrieron sus barrios, activaron economías locales y sostuvieron miles de empleos. Todo este dinamismo converge con tensiones legítimas en materia de vivienda, convivencia y uso del territorio; tensiones que exigen información, instituciones y reglas que puedan evaluarse y actualizarse con el tiempo.

Con esa convicción, desde la Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas (AMVITUR) presentamos una propuesta al Plan General de Desarrollo 2025–2045. Proponemos integrar de manera responsable la hospitalidad basada en viviendas turísticas dentro de la política urbana de la Ciudad de México. No como una excepción ni como un problema aislado, sino como una actividad económica real que debe regularse con los mismos principios de inteligencia pública que rigen al resto de la ciudad.

El eje de esta propuesta es el Registro Único de Hospitalidad (RUH): una plataforma pública que permitiría, por primera vez, registrar con precisión quiénes operan viviendas turísticas, bajo qué modalidades, en qué zonas de la ciudad y con qué nivel de cumplimiento normativo y fiscal. Esto sustituiría un debate dominado por cifras incompletas y percepciones por una política pública sustentada en datos verificables.

Cuando una ciudad se conoce mejor, puede regularse de manera eficaz. Con información sólida es posible identificar zonas con alta presión turística, áreas donde la actividad es marginal, edificios que requieren operación profesional y casos de informalidad. Los datos permiten aplicar reglas proporcionales, en lugar de restricciones generales que terminan afectando sin distinción a quienes cumplen y a quienes no.

Para que este sistema funcione, proponemos también una instancia pública especializada en hospitalidad, con independencia técnica, transparencia y rendición de cuentas. Esta instancia estaría encargada de coordinar el RUH, además de emitir criterios, conducir evaluaciones de impacto y articular a las autoridades turísticas, fiscales, territoriales y de protección civil. No se trata de crear más burocracia, sino de dotar a la Ciudad de una capacidad institucional que hoy no existe para un sector que ya genera empleo, inversión y visitantes.

La dimensión fiscal también forma parte de nuestra propuesta. Planteamos la homologación del Impuesto sobre Hospedaje (ISH) al 5% entre todas las modalidades de alojamiento, con retención automática por plataformas digitales. Esto consolidaría un piso parejo, fortalecería la recaudación y daría trazabilidad a recursos de alto valor. Actualmente, las viviendas turísticas aportan alrededor del 25% del ISH que integra el Fondo Mixto de Promoción Turística.

Nada de esto busca privilegios, sino reglas claras, datos públicos y mecanismos de seguimiento que permitan equilibrar desarrollo económico, convivencia vecinal y sostenibilidad urbana. Las ciudades complejas no se gobiernan con recetas simples, sino con información, instituciones y evaluación permanente.

El Plan General de Desarrollo es la oportunidad de dar ese paso. Desde AMVITUR hemos apostado por una visión técnica, responsable y de colaboración con las autoridades. Estamos convencidos de que una ciudad que se conoce mejor a sí misma es una ciudad que puede gobernarse mejor, y que la hospitalidad —eficazmente regulada— puede ser una de sus grandes fortalezas.

POR SEAN CÁZARES AHEARNE, DIRECTOR GENERAL DE LA ASOCIACIÓN MEXICANA DE VIVIENDAS TURÍSTICAS (AMVITUR)

Publicado en El Heraldo de México