Frente Unidos por la Hospitalidad plantea revisar límites y reglas para las viviendas turísticas en CDMX

Las asociaciones que integran el Frente expusieron su postura sobre la prórroga del Padrón de Anfitriones, los límites a la actividad, entre ellos el 50% de ocupación, y las disposiciones que regulan las estancias turísticas eventuales.

Ciudad de México, 7 de septiembre de 2026.— El Frente Unidos por la Hospitalidad presentó este lunes su postura ante la regulación de las estancias turísticas eventuales (ETE), también conocidas como viviendas turísticas, después de la prórroga anunciada por el Gobierno de la Ciudad de México para el registro en el Padrón de Anfitriones.

Durante conferencia de prensa, las asociaciones que integran el Frente — la Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas, la Asociación de Administradores Profesionales de Renta Vacacional, la Red de Mujeres Anfitrionas y Todos Somos Anfitriones— abordaron la continuidad del límite de 50% de las noches de ocupación y las inconsistencias que, de acuerdo con el Frente, existen entre distintas disposiciones aplicables al sector. Su planteamiento fue avanzar hacia reglas claras mediante el diálogo entre autoridades, comunidades, anfitriones y otros actores involucrados.

Durante la conferencia de prensa, el Frente reiteró su participación durante 24 meses en las mesas de diálogo, así como su disposición a continuar en el proceso de construcción de un marco regulatorio que considere simultáneamente las necesidades de quienes habitan la ciudad, de quienes la visitan y de las personas cuya actividad económica depende de estos alojamientos.

La organización planteó que cualquier modificación regulatoria debe tomar en cuenta información sobre vivienda, empleo, recaudación, perfil de anfitriones y distribución territorial del turismo. Asimismo, subrayó que las disposiciones aplicables deben ser revisadas, de manera que ofrezcan certeza y mecanismos de cumplimiento para quienes participan en la actividad.

De acuerdo con cifras proporcionadas por la organización, en la Ciudad de México existen más de 12 mil anfitriones; al menos 50% son mujeres, 15% personas adultas mayores1 y 81% opera uno o dos inmuebles2. El Frente señaló que la regulación debe incorporar transversalmente la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, considerando las desigualdades desde las cuales unas y otros participan en la actividad económica. En la Ciudad de México, las mujeres dedican en promedio 25.7 horas semanales más que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, mientras su participación en el trabajo para el mercado es de 54.2%, frente a 72.8% de los hombres. Al considerar a la población total y ponderar conjuntamente el trabajo productivo y reproductivo, las mujeres aportan en promedio 4.8 horas semanales per cápita más de trabajo que los hombres.

Destacó el Frente que la anfitrionía, por sus bajas barreras de entrada y flexibilidad, constituye para muchas mujeres una vía de generación de ingresos y autonomía económica compatible con responsabilidades domésticas y de cuidados que continúan distribuyéndose de manera profundamente desigual. Por ello, una restricción aparentemente igual para mujeres y hombres puede profundizar desigualdades preexistentes. Planteó que cualquier reforma debe sustentarse en evidencia, ser proporcional a la escala y diversidad de la actividad y evitar restricciones a los días de ocupación que no acrediten el daño que pretenden corregir, su causalidad y la eficacia de la medida.

Las cifras aportadas por el Frente estiman que las ETE generan 104,840 empleos directos3, 9 mil indirectos y 9 mil inducidos4, para un total de 122,840. La actividad comprende autoempleo, servicios de administración, limpieza, mantenimiento, jardinería, mercadotecnia, contabilidad, seguridad y otros servicios profesionales.

El Frente señaló además que 90% de los anfitriones recomienda a sus huéspedes comercios locales, actividades culturales y establecimientos gastronómicos. Esta interacción permite que parte del gasto de los visitantes llegue a negocios y prestadores de servicios ubicados fuera de los corredores hoteleros tradicionales.

De acuerdo con los datos entregados por la organización, durante 2024 el sector generó ingresos por 16,700 millones de pesos y una derrama adicional de 679 millones de pesos por adquisición de bienes y servicios en la Ciudad de México. El Frente demostró que, por cada peso destinado al alojamiento temporal, los visitantes gastan hasta cuatro pesos adicionales en la economía local.

En materia fiscal, los anfitriones están sujetos en la Ciudad de México a una tasa de 5% del Impuesto sobre Hospedaje, mientras que para los hoteles la tasa indicada es de 3.5%. Según la información proporcionada, entre 2017 y 2024 el sector aportó 650 millones de pesos por este impuesto, además de contribuciones estimadas en 770 millones de pesos por IVA e ISR. La organización señaló también que las plataformas de reservación aplican mecanismos de retención y entero de obligaciones fiscales ante las autoridades correspondientes.

Respecto al origen de la demanda, 60% de las reservas corresponde a visitantes mexicanos. El Frente señaló que estos alojamientos atienden también viajes por motivos laborales, académicos, médicos, deportivos, religiosos y profesionales.

Las asociaciones sostuvieron que su labor ha sido indispensable para impulsar la distribución territorial del gasto turístico, la prosperidad compartida y la democratización del sector hacia alcaldías con menor infraestructura hotelera, como Milpa Alta, Tláhuac, Xochimilco, Coyoacán, Tlalpan, Magdalena Contreras, Iztapalapa e Iztacalco.

Uno de los asuntos que el Frente destacó es la relación entre las ETE y el mercado habitacional. Según los datos proporcionados, la Ciudad de México cuenta con 3.02 millones de viviendas5, de las cuales el 7% se encuentra deshabitada. Mientras tanto, los alojamientos completos destinados a ETE representan 0.68% del total y los alojamientos compartidos, donde reside el anfitrión, 0.32%, lo cual representa menos del 1% del parque habitacional.

La organización plantea que estos datos deben analizarse junto con el déficit de oferta habitacional. Entre 2013 y 2025, señala, se construyeron en promedio 2,047 viviendas por año en la capital, frente a una necesidad estimada de al menos 70 mil anuales. Añade que menos de 10% de la construcción corresponde, en promedio, a vivienda popular y asequible.

El Frente demostró que las ETE no impactan en números reales a la crisis de vivienda de la ciudad. Cerraron la conferencia con una pregunta: “¿A quién le conviene que haya menos oferta de alojamientos mediante la destrucción de 122,840 fuentes de empleo?”.

Construcción de vivienda en Ciudad de México por año según el RUV (2013-2025)

Fuentes

1. https://news.airbnb.com/ea/el-impacto-real-de-airbnb-en-la-ciudad-de-mexico

2. Cálculo propio derivado de la base de datos de InsideAirbnb: https://insideairbnb.com/get-the-data/

3. https://inegi.org.mx/app/tabulados/default.aspx?pr=27&vr=1&in=17&tp=20&wr=1&cno=1&idrt=3265&opc=p

4. The CIU Research. Economic Contribution of the Short-Term Rentals (STR) Offer in Mexico: https://drive.google.com/file/d/1RTmr4hOuGHN0JFH6hMJ-i3cXOcaR2tmg/view

5. https://view.officeapps.live.com/op/view.aspx?src=https%3A%2F%2Fwww.inegi.org.mx%2Fcontenidos%2Fprogramas%2Fenigh%2Fnc%2F2024%2Ftabulados%2Fenigh2024_ns_hogviv_tabulados.xlsx&wdOrigin=BROWSELINK Pestaña 1.23